
Si este artefacto tuviese , aunque fuere, un único circuito impreso y de ello estuviere informado . ¿Dudaría en jugar?

Ya, ya sé que muchos dan fiabilidad aunque el garante sea algo sospechoso

Imagínense que al evento ya no se asiste por su seguridad saludable.

Tenemos por ejemplo, el ojo de halcón del tenis y una emisión susceptible de inteligencias no naturales.
Es cuestión de confianza en el ingeniero, el técnico electrónico y que la empresa que facilitó el ojo de halcón lo ha calibrado y comprobado a los márgenes del campo.
Entonces no hará falta juez de pista.
Habrá dos formas de apreciar el mundo según la confianza en estos especialistas o lo contrario . Si la primera opción es la mas probable viviremos en un mundo virtual donde la autenticidad es generada y seguramente nada que ver con la realidad.
Mediante balones con sensores, mediante circuiterías de forma mas rápida que lenta nos estamos introduciendo en esta “ verdad” o realidad creada. Desde el deporte a cualquier ámbito de la vida.
La fatalidad , la mala suerte, los eventos y resultados perjudiciales a muchos nos pueden rodear en nuestra trayectoria de vida.
Hasta ahora :
Las escenas recordadas desesperadamente injustas martirizan su presente y le hacen vivir las consecuencias respectivas. Perdonar, olvidar no es fácil y menos en sueños vívidos.
Todas las casualidades nefastas que acontecieron en contra de su argumento vital, reputación, que sirvieron de argumento al enemigo desesperándole a usted, no cabe duda que han forjado su presente.
Quizá tal sinsentido termina definiéndose hoy con su presente.
La adaptación es el secreto vital y en este tiempo la desadaptación a su vez es solución a los problemas o para el cambio de categoría, forma y estilo de éstos.
La adaptación a lo natural o a lo artificial es la clave del momento.
Un mundo adaptado a “algunos hombres” nada tiene de natural, aunque mediante la naturalidad se publicite.

A quien le cambian forzosamente sus raíces, sus condiciones de vida por la que “algunos desean” le generan un mundo de pesadilla y obtiene dos caminos, la adaptación o la resistencia a los cambios.
Uno es un camino fácil y otro sufriente.
Hasta ahora solo la mayoría podía definir el futuro mas común como la superioridad tecnológica permitía el “capricho” de “algunos hombres”.

La historia se repite con los cambios propios de época. Regresa “el día de la marmota” como en algún filme popular aunque ninguna excelencia fílmica pero el hecho repetido en realidad ha otorgado popularidad al título de origen olvidado.
También abalorios del siglo XXI se ofrecen como incentivo para caer en la red y posteriormente en la nave para confinar en las peores condiciones a “la mercancía”. Esta vez muchos sin nave, con aislamiento.
Entonces los pesares serán a la carta. ¿realidad a la carta?. Suerte a la carta. Sino a la carta.
Verdad y realidad si no son lo mismo se identifican casi por completo .
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Comentarios correctos . Echémonos medio siglo atrás. Gracias.