
Reconocer la ignorancia propia es ejercicio de humildad que no de humillación.
La humildad como cualidad y exigencia a creencia.
Algunos nos especializamos en el curso por el que transcurría “el tren de la bruja”.

Pero debido a los hechos, cada vez que lo cruzamos, tenemos dudas de cómo es el trayecto o ¿cómo lo veríamos si no estuviese siempre en penumbra?.
La atracción de feria del “tren de la bruja”.
Aunque especializados en el plano que nos mostraron del trayecto y especificaciones , algunos no deseamos volver a participar cogiendo entrada aunque nos digan que es gratis pues sabemos que “los padres” pagaron el pasaje.
Lo mismo que cuando nos sorprenden con un mago en casa y no queremos volver a su actuación pues conocemos al mago de otras ocasiones y sabemos que cuando no miran abusa con golpes de su barita en la cabeza mientras nos hace el truco de magia donde siempre perdemos . Lo pagaron en casa para la sorpresa, pero yo almenos me pierdo la actuación. Ya le conozco de otras muchas veces.
Cierto que la empresa del mago y del tren de la bruja realiza un gran marketing y ocupa la atención continua en las calles, en los salones , en los patios, en la radio, en el megáfono y si es el caso desde el avión. Muchos gritan de júbilo y reconozco tentador el espectáculo.

Me engañó y no deseo ser engañado más y pasar una agridulce jornada o para que se acabe la fiesta con austeridad inmediata. Ni “gratis”.
Cierto es que somos ignorantes y como dije, hasta los especializados y aficionados nada queremos pues el promotor no nos gusta.
Nos ha mentido, pues el si conoce únicamente bien, el trayecto .
Nada que decir de quien nos deja comprados o no, los billetes, nos deja elegir sin criterio o con poco conocimiento sobre la atracción pues seguro que desea elijamos por experiencias previas, juicio al promotor, que no por seguir su marketing y colectividad.
Sean los palos de varita en la cabeza para ellos, aunque el truco sea impecable y los escobazos a diestro y siniestro para quienes presumirán de descalabro.
La ignorancia la suplimos con la elección y prueba empírica hasta que encontremos al feriante vocacional que nos haga disfrutar sin mal alguno a cambio.

¿Y si reflexionamos sobre otras atracciones de feria mas habituales?



























